miércoles, 18 de octubre de 2017

7 CRITERIOS PARA QUE TU ESTRATEGIA POLÍTICA CONECTE CON EL CEREBRO DEL VOTANTE




Publicado por Daniel Eskibel en Oct 17, 2017

A las campañas políticas les sucede lo mismo que a un personaje de una historia escrita por Kafka que siempre me impresionó.

El personaje estaba frente a una misteriosa puerta por la que quería pasar pero desconocía cuales eran los criterios de admisión. Le preguntaba al portero pero no obtenía respuestas claras. Y mientras tanto seguía esperando. Tanto esperó que pasaron semanas, meses, y años. Y se hizo viejo.

Finalmente, antes de morir, el portero le explicó que aquella puerta era solo para él, para el ya moribundo personaje. Y que el único criterio para atravesarla era atreverse a ello.

Pero ya era tarde, claro está.

Así están las campañas políticas.

La puerta que quieren atravesar es el cerebro del votante.

Saben que ese cerebro es el que decide el voto. Y quieren que su información y su comunicación política ingresen a ese oscuro laberinto. Porque solo si ingresan al cerebro del votante tendrán posibilidades de persuadir y ganar votos.

El problema es que hay un portero.

Invisible, pero cumple la misma función.

Ese portero tiene una checklist. Un listado de exigencias que debe cumplir cada político para poder ingresar al sagrado recinto del cerebro.

Esa checklist está formada por 7 puntos.

7 requisitos para ingresar al cerebro del votante.

Si no sabes cuales son, entonces tu campaña se quedará afuera para siempre. Sin poder entrar, sin poder convencer, sin poder explicarte siquiera por qué no entras.

Sin poder, tú me entiendes.

No te quedes por los siglos de los siglos afuera del cerebro del votante.

Averigua ahora mismo cuales son esos 7 requisitos para entrar al cerebro del votante.
No tienes que preguntarle al portero.


Saludos cordiales,
Daniel Eskibel

Todos los ciudadanos son iguales a la hora de votar. Pero los distintos candidatos no son iguales ante el cerebro del votante. De hecho el cerebro considera solo a unos pocos de ellos y descarta de plano a todos los demás.

Sin embargo uno de los errores más comunes en el mundo político consiste en creer que todos los candidatos tienen la misma posibilidad de ser considerados por el cerebro del votante.

Pues no.

Podrán ser todos iguales ante la ley, pero no son iguales ante cada votante. Y no todos son considerados seriamente por el mismo. Es más, la mayoría de los candidatos son simple y rápidamente descartados.

Solo quedan los VIP.

Allí tiene que ubicarse tu campaña política si quieres tener votos.

Hacia allí debe conducirte la estrategia.

Candidato VIP pre-embarcando

Imagina un aeropuerto. Mucha gente circula por las áreas públicas. Entran, salen, consultan, hablan, hacen trámites, compran.

Pero hay un área restringida que es el pre-embarque. Allí son menos personas, y para ingresar tienen que cumplir ciertos requisitos.

Más aún: también hay un pre-embarque VIP. Menos personas todavía. Y mayores requisitos de ingreso.

Así es también el cerebro del votante. Selectivo y exigente.

Sus criterios de selectividad y exigencia filtran a los candidatos, descartan a la mayoría y seleccionan apenas a uno o dos de ellos.

Antes tenemos la checklist. El formulario de admisión.

Criterios para la admisión a la VIP del cerebro

Ya sabes: el cerebro político tiene su sala VIP, su club exclusivo, su lugar de élite. Como el lugar donde esperan el embarque los pasajeros VIP del avión. Es el lugar al cual solo pueden pasar los candidatos que califican para la decisión de voto. Que generalmente es uno solo, o 2 como máximo.

¿Cual es ese candidato?

El que aprueba todos y cada uno de los criterios de la checklist del cerebro.

Porque el cerebro del votante es el que procesa y almacena la información política. Pero antes de procesar y almacenar presenta algo similar a una checklist, una especie de “formulario de admisión”. 

Quiere decir que no toda la información política es bien recibida por el cerebro. De hecho la información, y el candidato que la emite, debe cumplir con ciertos requisitos.

Los criterios de admisión del cerebro del votante son siete:

1.     Target
2.     Problema
3.     Solución
4.     Personalidad
5.     Marca
6.     Posicionamiento
7.     Confianza

Esta checklist representa las preguntas básicas que se hace el cerebro del votante ante el candidato:

1.     ¿Este candidato me habla a mí? No a un otro cualquiera. A mí. No a mis conocidos. A mí. No a un ente abstracto. A mí.
2.     ¿Se refiere a mis problemas? ¿Los entiende? No los problemas abstractos y de todos. No. Los problemas que vivo yo.
3.     ¿Tiene soluciones creíbles para mis problemas? Soluciones que yo crea que de verdad son posibles y efectivas.
4.     ¿La personalidad del candidato es apropiada para el cargo? ¿Tendrá la inteligencia emocional como para ejercerlo adecuadamente?
5.     ¿Qué capacidades tiene el candidato que lo distinguen de otros? ¿Qué ilusiones me ofrece? ¿Y qué mix entre capacidades e ilusiones?
6.     ¿Qué posición ocupa en mi escala mental en comparación con otros candidatos?
7.     ¿Por qué le tengo que creer y tener confianza?

Si el candidato logra superar todos y cada uno de los 7 criterios de la checklist, entonces califica para la decisión de voto.

Y queda a un paso de la misma.

Un paso importante, pero paso al fin.

Lo cual plantea el problema de cómo dar ese paso, cómo lograr el pasaje a la VIP del cerebro, a la antesala de la decisión de voto.

La estrategia como espejo de la checklist

Estrategia. Eso. Ahí está la clave, el pasaje.

¿Cómo construir la estrategia de la campaña electoral? Pues como un espejo de la checklist mencionada arriba.

Si los 7 criterios de la checklist son decisivos a la hora de que una candidatura se posicione sólidamente en el cerebro del votante, pues la estrategia tendrá que ser elaborada siguiendo esa misma hoja de ruta.

La estrategia de la campaña electoral será tanto más poderosa cuánto mejor refleje dicha checklist. Tendrá que incluir, entonces:

1.     Definición precisa del target, del público objetivo de la campaña. Para eso hay que estudiar el mercado y segmentarlo hasta elegir nuestro blanco. Y apuntar todas nuestras armas comunicacionales hacia ese sector.
2.     Describir con crudeza el problema principal de nuestro público objetivo y centrar allí la campaña, derivando de ese problema los temas de campaña. No me refiero a problemas políticos sino a problemas reales y cotidianos que afectan a la gente a la cual nos vamos a dirigir.
3.     Elaborar sintéticamente la solución que el candidato dará a ese problema. No se trata de un programa genérico de gobierno sino de solucionar el problema principal que aqueja a nuestro target. Y hacerlo de manera simple, realista y creíble.
4.     Resaltar el aspecto más valioso de la personalidad del candidato y hacer que atraviese toda la campaña. Nadie vota a un ente abstracto sino a una persona de carne y hueso, a alguien con determinados rasgos de personalidad. No se trata de inventar ni de fingir esos rasgos, sino de encontrarlos, mostrarlos y subrayarlos.
5.     Construir al candidato como marca. Incluyendo en esa marca sus capacidades y virtudes personales para ejercer el cargo, los valores intangibles que guían su acción y su identidad visual y corporativa.
6.     Definir con exactitud y en base a datos cuantitativos y cualitativos qué posición ocupa el candidato en la mente del votante y qué posición pretende llegar a ocupar. En otras palabras: si es el favorito que domina las preferencias, el que viene en segundo lugar, el tercero en discordia o alguien muy alejado de los primeros lugares. Definir posición actual y posición buscada es la clave para determinar acciones que permitan pasar luego de una a otra.
7.     Establecer acciones de comunicación dirigidas a restaurar o fortalecer, según sea el caso, la confianza del elector en el candidato. Si no se logra esa confianza, todo lo demás es casi inútil.

La idea es simple: construir una estrategia electoral que tenga la mayor sintonía posible con el funcionamiento del cerebro del votante. Una estrategia pensada y fundamentada a partir de la checklist con los criterios de admisión que tiene el cerebro para jerarquizar a unos pocos candidatos en detrimento de los demás.

Porque el voto se decide precisamente allí, en el universo sinuoso y laberíntico del cerebro humano. Un cerebro que tiene sus leyes y su forma de funcionamiento.

Las campañas que olvidan esto terminan siendo rutinarias, aburridas, viejas y anodinas. Y no mueven un solo voto sino que se quedan en esas aguas estancadas que hacen que la votación de un determinado candidato sea exactamente igual a la intención de voto previa a la campaña. Lo cual implica que la campaña no sirvió para nada y ni siquiera apareció en el radar de los votantes.


HAY QUE RESOLVER LA CRISIS DE DIRECCIÓN EN EL MOVIMIENTO MAGISTERIAL: SINDICATO NACIONAL O FEDERACION (I)






Decíamos que el desarrollo y desenlace de la última huelga nacional 2017 era un escenario favorable para poder, de una vez por todas, resolver la crisis de dirección por la que venía atravesando el movimiento magisterial desde hace muchos años atrás debido a la perdida de liderazgo por parte del CEN SUTEP, hegemonizado por patria roja.

El haber logrado la presencia, aquí en Lima, de representantes de las casi 25 regiones del país elegidos por los maestros que participaban activamente en la huelga, convirtió al Comité de Lucha Nacional (CLN) en un ente realmente representativo de la mayoría de maestros pertenecientes a las Bases Regionales del SUTEP, presidido por el profesor Pedro Castillo Terrones.

El desempeño de los miembros del CLN, hasta el momento, avizora una buena posibilidad de que la amplia mayoría de maestros de base recobren la confianza en el sindicato y sus dirigentes. El tema es, si ese comportamiento es honesto y seguirá hacia el futuro o si en algún momento pueda aflorar el interés político-partidario contaminado de sectarismo y dogmatismo.

Personalmente espero que, así como los que impulsaron el inicio de la huelga 2017 supieron interpretar la necesidad de los maestros de las diferentes regiones del país al plasmar una Plataforma de Lucha amplia y unitaria, los actuales dirigentes nacionales del Comité Ejecutivo de las Bases Regionales del SUTEP y niveles intermedios puedan interpretar el por qué la mayoría de los maestros se fueron integrando en el proceso de la huelga, pese a  que sus bases ni siquiera llegaron los dirigentes para solicitar su participación. 

Sera importante que se imponga la madurez, la lucidez y la seriedad en los debates de aquí hacia adelante. Por ejemplo, la denominación de Sindicato o Federación para la estructura a nivel nacional no puede asociarse a consecuencia o traición, de ninguna manera, llevar a ese terreno el debate es hacerle un gran favor a quienes pretenden seguir manteniendo la crisis de dirección irresuelta para intereses subalternos.

Una organización ESTABLECE su accionar en las Bases de Unidad y los PRINCIPIOS  que la sustentan, el o los nombres no necesariamente es lo que realmente hace que dicha organización cumpla un rol a favor de sus integrantes o agremiados. Volvamos a leer a José Carlos Mariategui cuando nos habla sobre el Frente Único y las uniones obreras. Incluso, recordemos que uno de los primeros gremios obreros fue la Federación de Panaderos “Estrella del Peru” y años posteriores la Federacion Textil y la Federación Obrera Local, todas con una clara posición clasista.

Es decir, este debate en las bases, pueda significar parte de la educación política y sindical a la que los dirigentes están obligados a promover para que los maestros de base puedan, con claridad, y sin manipulación de ningún tipo, determinar la denominación que la conjunción de los SUTEs Regionales, como representación nacional del magisterio, debe adoptar en esta nueva etapa.

15 / 10 / 2017
MI PALABRA
Felipe Torres Andrade.
LIMA-PERU

martes, 17 de octubre de 2017

UN NUEVO ORDEN EN CIERNES: MORAL DE PRODUCTORES





Moral de productores I

Antes, un pobre podía decir refiriéndose a su propio caso: “¡Arre, borrico, quien nació para pobre no ha ser rico!”  

Sin embargo, ahora de lo que se trata es de la bancarrota de todo un país. Y esto ya no es un problema personal; es un problema de dignidad cívica, de dignidad nacional, de dignidad humana. Ante la necesidad ineludible del cambio social, todo trabajador digno tiene un cuádruple deber: orientarse en la situación, partir de la realidad, promover la salida, fortalecer el contingente. Ya no se trata de un problema de interés personal, se trata de un problema de conciencia nacional.

INTERÉS Y CONCIENCIA

            Ante la crisis general y generalizada que azota el país, ¿se debe luchar por la defensa e incremento del salario?  Por supuesto que sí, pues ninguna conquista ha sido lograda sin lucha. Pero, en primer lugar, hay que aclarar de cuál salario se trata; y, en segundo lugar, ahora más que nunca es necesario elevar el interés de la lucha por la distribución de lo producido a la conciencia de la lucha por la dirección de la producción.

            Antes el obrero trabajaba 12 o más horas. Luchó por establecer “los tres ochos” y así logró la Jornada de 8 Horas (Ocho horas de trabajo, ocho horas de capacitación, ocho horas de descanso)  Sin embargo en esta jornada sigue entregando la plusvalía al propietario.

            Al luchar contra la carestía de la vida logró el establecimiento del salario mínimo. Pero, al igual que la determinación del precio de la mercancía en general por el coste de producción, este salario mínimo no rige para el individuo sino para la especie. Hay obreros, millones de obreros, que no ganan lo necesario para poder vivir y procrear; pero el salario de la clase obrera en conjunto se nivela, dentro de sus oscilaciones, sobre la base de este mínimo.

            Dentro del sistema actual es “justo” que el propietario de los medios de producción haga trabajar lo más que pueda al trabajador pues “para eso le pago”; y es “justo” que no pague más del salario mínimo pues “eso fue lo pactado en el acuerdo salarial”.  Por eso, desde el punto de vista del trabajador no puede hablarse de justicia en el horario de trabajo ni en el salario mínimo. Jornada justa, salario justo, ése es el lenguaje del propietario y sus voceros, no del trabajador y sus aspiraciones.

            No hay que olvidar que el salario mínimo encierra tres componentes, tres tipos de salario: salario nominal, salario real, salario relativo. Es necesario conocer estos salarios.

            Salario nominal es la expresión en dinero del precio de la fuerza de trabajo. Cuando la hiperinflación de varios dígitos el trabajador peruano requería una carretilla para cargar los millones de soles que recibía de salario. Eran tantos los millones que la nueva moneda, el Inti, rebajó en tres ceros la suma anterior; y, aun así, seguían siendo miles y miles los Intis, según se fijaba el salario mínimo en cada reajuste salarial. Pero la devaluación de la moneda expresa crudamente la devaluación del salario. La devaluación y el incremento de los precios de las otras mercancías anulan de inmediato cualquier reajuste salarial porque “los precios de las mercancías se regulan por su coste de producción”.  Así, la lucha por el incremento salarial en base a primas, bonificaciones, indexación, etc., fracasa en los hechos porque no toma en cuenta el salario real ni el salario relativo. Es una lucha de “oposición” en el marco del sistema vigente y sin señalar una perspectiva propia al trabajador.

            La lucha por el “salario justo” repite la canción infantil de los pollitos y la gallina. Los trabajadores quedan como “los pollitos dicen pío pío pío, cuando tienen hambre, cuando tienen frío” y el propietario queda como “la gallina busca el maíz y el trigo, y les da alimento y les da el abrigo”.  Es la mediocre lucha “contra los hambreadores del pueblo”.  Si la gallina consigue el alimento, es buena gallina; y si no lo consigue, es mala gallina. Pero la gallina sigue siendo gallina porque los pollitos siguen siendo pollitos. Es bueno recordar que “los grandes nos parecen grandes porque estamos de rodillas; pongámonos de pie”

            Salario real es el equivalente a la cantidad de mercancías que se puede comprar con el salario establecido. Al comienzo el salario real debía cubrir el coste de producción del obrero y su familia. Debía ser salario familiar (el trabajador, su cónyuge y sus hijos). Pero con el perfeccionamiento de la maquinaria se rebaja el tiempo de capacitación del obrero, y por eso el proceso industrial sustituye a obreros diestros por obreros inexpertos, a los varones por mujeres, a los adultos por jóvenes. Y así, en lugar del trabajador adulto la fábrica puede dar empleo a una mujer y tres jóvenes. ¿Y acaso el salario del trabajador no tenía que bastar para sostener al cónyuge y a los tres jóvenes?  ¿No tenía que bastar el salario mínimo para conservar y multiplicar el género humano? Es que ahora, para pagar el sustento de una familia trabajadora, la industria necesita consumir cuatro vidas obreras por una que consumía antes. El salario real ha devenido salario individual. Así, la crisis de la familia tradicional es pues una crisis económica, y sólo superficialmente es una crisis moral. La familia se desintegra no por el vicio y las malas costumbres sino por el sistema imperante. Y más aún, porque este sistema está en el Perú en crisis irreversible. El Perú no se proletariza, se pauperiza.

            Salario relativo es el valor de la fuerza de trabajo comparado con el plusvalor que produce, el salario del trabajador comparado con la ganancia del propietario. Tanto el salario como la ganancia son partes del producto del trabajador; pero el trabajador percibe el salario mientras que el propietario de apropia de la ganancia. Así, aunque sea el mismo o incluso aumente el salario real, cuanto más se incrementa la plusvalía más disminuye el salario relativo. Por tanto, si con el rápido incremento del capital aumentan los ingresos del obrero, al mismo tiempo se ahonda el abismo social que separa al obrero del capitalista y crece a la par el poder del capital sobre el trabajo, la dependencia del trabajo con respecto al capital. En Estados Unidos el obrero gana varias veces más que en el Perú, pero el capitalista gana muchas veces más que el capitalista peruano. En esa relación se nota también la diferencia entre capital transnacional y capital marginal.

            En los países desarrollados el salario real de los trabajadores es 30 o más veces superior al salario del trabajador peruano. Pero la plusvalía del propietario es también superior e incluso en mayor proporción. O sea que si crece el capital pueden aumentar también los salarios, pero aumentarán con rapidez inconmensurable las ganancias del capitalista. La situación material del trabajador habrá mejorado, pero a costa de su situación social. El abismo social que lo separa del capitalista se habrá ahondado.

            En el Perú, el abismo social que separa al trabajador del propietario se ha ahondado inconmensurablemente, pero no por el incremento del capital sino por la pauperización del país entero. Tanto el salario nominal como el salario real y el salario relativo caen inconteniblemente. Ya no se trata entonces de la lucha por el salario mínimo en el marco del sistema vigente, sino de la lucha por el salario digno en el marco de un nuevo sistema social. Este salario digno sólo se puede lograr liberando las fuerzas productivas del pueblo peruano. Ahora para el trabajador, dirigir la producción es la premisa para distribuir bien lo producido. Esto es trabajo emancipado. Éste es el contenido de la Moral de Productores. Y esta Moral de Productores no surge mecánicamente del interés económico; se forma en la lucha de clases, librada con ánimo heroico, con voluntad apasionada.

            Dirigir la producción significa hacer que el trabajo acumulado sirva al trabajo vivo. Se pone al derecho la relación y el Perú se pone de pie. Al trabajador le toca preocuparse de lo que ya ni se preocupa el propietario. Pero ¿cómo distribuir lo producido?  Deduciendo primero una parte para reponer los medios de producción consumidos, una parte suplementaria para ampliar la producción, una parte para el fondo de reserva o de seguro contra accidentes y calamidades naturales, una aparte para los gastos generales de administración no concernientes a la producción, una parte para satisfacer necesidades colectivas (educación, salud, etc.), una parte para el fondo de sostenimiento de las personas no capacitadas para el trabajo (jubilación, etc.)  Estas deducciones se expresan en impuestos específicos, fondos de bienestar, fondos de acumulación y dividendos necesarios.

            Sólo así se puede establecer seguidamente el salario digno y su incremento constante. Pero por inepta caduca y corrupta, en esto ni piensa la clase dominante. Esto lo tienen que pensar, proyectar y hacer realidad los Trabajadores con Moral de Productores, moral que distingue y relaciona el trabajo acumulado y el trabajo actual, la mercancía y la fuerza de trabajo, el salario y la ganancia, el interés y la conciencia.

            Moral de Productores, pues un proletariado sin más ideal que la reducción de las horas de trabajo y el aumento de los centavos de salario, no será nunca capaz de una gran empresa histórica. Y así como hay que elevarse sobre un positivismo ventral y grosero, hay que elevarse también por encima de sentimientos e intereses negativos, destructores, nihilistas. El espíritu revolucionario es espíritu constructivo. Y el proletariado, lo mismo que la burguesía, tiene sus elementos disolventes, corrosivos, que inconscientemente trabajan por la disolución de su propia clase, como lo señalara el Maestro del Proletariado Peruano, José Carlos Mariátegui, en enero de 1927 (T. 13-115)

            Moral de Productores, es lo que necesita el Perú en estos momentos de dura prueba. Ésta es la esencia de la reivindicación del Trabajo Emancipado.

            Pero aparte de esta Moral de Productores, propia del Socialismo Internacional y del Socialismo Peruano, hay otra moral que circula en la vida diaria como moneda corriente. Su género próximo es que ambas son Moral; su diferencia específica es que una es Moral de Productores, otra es Moral Sexual, moral de reproductores

            La Moral como práctica de la Ética y la Ética como teoría de la Moral, tienen su sello de clase. Sólo el marxismo trata de la Moral de Productores. Bien señala JCM que la función ética del socialismo “debe ser buscada, no en grandilocuentes decálogos, ni en especulaciones filosóficas, que en ningún modo constituían una necesidad de la teorización marxista, sino en la creación de una moral de productores por el propio proceso de la lucha anticapitalista” (16.11.28)

            De la Moral Sexual, “moral de reproductores”, con sus grandilocuentes decálogos es la religión la que trata de sacar provecho con su prédica moralista. Pero el materialismo histórico trata la relación varón-mujer partiendo de la realidad y la evolución de la especie humana. Obra cumbre es, precisamente, El Origen de la Familia,… (1884)  Señalando la posición moralista de un escritor, que declaraba pomposamente que “la promiscuidad supone la supresión de las inclinaciones individuales” de tal suerte que “su forma por excelencia es la prostitución”, Engels comentó tajantemente: “Paréceme, más bien que es imposible formarse la menor idea de las condiciones primitivas mientras se las mire por la ventana de un lupanar” (p.33). Es el error en que cae más de un moralista en uso, pretender juzgar gratuitamente la conducta ajena partiendo de su personal experiencia.

            Analizando la evolución de la especie humana, desde la promiscuidad sexual padres-hijos hasta la monogamia, (Adán, para reproducirse tuvo que procrear con sus hijas, y sus hijos entre hermanos, lo que pudorosamente ni se comenta), tras minucioso y pormenorizado análisis Engels comenta que cuando haya surgido una nueva generación de varones y una nueva generación de mujeres, estas generaciones “enviarán al cuerno todo lo que nosotros pensamos que deberían hacer. Se dictarán a sí mismas su propia conducta, y, en consonancia, crearán una opinión pública para juzgar la conducta de cada uno. ¡Y todo quedará hecho!” (p.82)  Hay, pues, diferencia radical entre estos dos tipo de Moral.

            Entonces, anteponer la Moral Sexual a la Moral de Productores deviene sofisma de distracción en la presente etapa de Preparación de la Organización.

                                                                                                            Ragarro
                                                                                                           03.06.10